Yo vs. Teamwork

Advertencia: Lo que está a punto de leer, está basado 100% en mi experiencia personal, y una pequeña dósis de locura, rebeldía, frustración y algunos otros demonios.

En las escuelas se promueve mucho el desarrollo de las habilidades para trabajar en equipo. Y qué bien, es una habilidad indispensable en casi cualquier aspecto de la vida—pero considero que se hacen a un lado muchas consideraciones esenciales al momento de enseñar esa habilidad.

La idea básica es: “Aprende a convivir con tus compañeros. No trates de hacer las cosas tu solo. Es trabajo de equipo, es entre todos.”

¿Qué resulta de eso? Creatividad desperdiciada, frustrada por el hecho de que al resto del equipo le parecen demasiado radicales, o que simplemente no funcionarán. Y eso ocurre con cada uno de los miembros del equipo. Al paso del tiempo, los miembros prefieren quedarse callados que ser marcados como dementes.

De hecho, cada equipo que se crea, es un conjunto de seres humanos, y por lo tanto, un “mini-mundo” con sus propias dinámicas políticas—pero eso, ¡es otra historia!

En otras palabras, creo que el trabajo en equipo no debe verse como “un grupo de personas (todas) trabajando por alcanzar un mismo objetivo”. una manera más eficiente de verlo sería como “un grupo de personas, que, trabajando de manera simultánea por sí mismos, conjuguen sus resultados y logren ese objetivo que persiguen.” (Espero que esto haya tenido un poquito de sentido.)

Esa podría ser la diferencia clave entre el caos y trabajo armónico.

Entiendo que quizá ésa sea la idea que se trata de transmitir al momento que se enseña a trabajar en equipo, pero creo que el método no es el adecuado. Es más, pienso que la diferencia es tan sutil que no se ha identificado como para evitar esa confusión.

La libertad para trabajar (márgenes de acción) de todos los miembros del equipo es un punto clave. Así se evita frustrar a la gente creativa, a la que, básicamente, se le pide que no haga su trabajo.

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