Creo firmemente en que el Graffiti (o Arte Urbano para que se escuche mejor) y el pueblo, o en este caso, las autoridades, pueden convivir armónicamente – sobre todo si es arte de calidad, como el que se presenta en Bansky>
Me gustó mucho ver la forma en que el artista logra muchas veces confundir al espectador haciéndolo creer que el mural es una escena real sucediendo en las calles. A excepción de algunas muestras donde sí se puede decir que “ofende a la ciudadanía”, creo que es posible lograr que estas impresiones formaran parte de la identidad de la ciudad.
Habrá que hacer algo de ruido, y promover el graffiteo como una actividad cultural más de la población. Valdría la pena, ¿no creen?
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