2 de Octubre: Voz de Juventud
Yo no sé que tenga de “fecha nacional” el 2 de octubre. Ayer que caminaba por las calles del centro de la ciudad, mi mirada se quedó clavada en un cartel – un espectacular, mejor dicho – y vuelvo a repetir, yo no sé que tenga de “espectacular” el 2 de octubre, pero en el cartel estaba escrito con grandes signos de admiración y con los colores más alegres y llamativos que se pudieron encontrar: ¡No se olvida!, y lo primero que se me vino a la mente fue, ¿será que los mexicanos tendemos siempre a popularizarlo todo?
No niego que el cartel haya tenido la intención de invitarnos a los yucatecos a algún espacio – foro con temas respectivos a la matanza de tlatelolco, pero sin duda alguna, el marketing publicitario, quiero suponer, se adueñó de la idea, del sentimiento, de la causa, del recuerdo vivido en el 68’.
No puedo evitar pensar que jóvenes como nosotros, como los de hoy, pero quizá con ideales más vivos, hayan sido arrebato de tan semejante atrocidad. El ¡No se olvida!, tiene toda la intención de conmemorar, si es que el verbo tiene cabida. Y es que hay que decir que no ha desaparecido a pesar del paso de los años, pero ¿realmente estamos en comunión con la frase?, ¿cuántos de los jóvenes de hoy tienen el sentimiento de rebeldía, la inconformidad, el no estar de acuerdo, que nos heredaron esos cuerpos inertes?...
...Me parece imprescindible que la juventud de hoy esté en coherencia con este pasado histórico, porque de alguna manera somos parte de ese cuerpo místico social que recorre y sigue recorriendo nuestra tradición, y que por lo consecuente, los hechos siguen vigentes, y el pasado no es tan pasado.
Creo que la razón por la cual los seres humanos seguimos cometiendo los mismos errores, es porque una generación se olvida de lo que hizo la generación pasada, y lo que debería de ser una sucesión de hechos históricos, se convierte en material del pasado que si bien “no se olvida”, tampoco se está tan vivo como nuestro presente.
Me parece que la juventud cree saber que los problemas del mundo le son ajenos, no tienen la misma importancia como la vida particular. Parece que comprendemos sólo nuestro universo, y que a ese, no le afecta nada de afuera. Creo que no se puede cambiar nada sin dejar de contemplar las fuerzas externas.
No sé que tan cierto sea esto, pero creo necesario saber qué fue lo que pasó, desde el punto de vista más objetivo posible. Habrá cosas de las que jamás nos enteráremos, quizá nunca sepamos la verdad auténtica de la razón de los conflictos, (hablando de lo ocurrido en el 68), sin embargo creo que el hecho de no olvidarlo, de recordarlo y de volverlo a vivir, implica la formación de un criterio, saber adjetivar, entender y seguir viviendo con la certeza de que los hechos del pasado, constituyen de alguna manera nuestro presente, y prejuzgan nuestro futuro.
Creo que no hay mejor manera que ésta, la de esta vía, para estar comprometidos con la realidad nacional.
José Francisco Castillo es un joven escritor quintanarroense de 18 años , autor del libro Hojas Recicladas.
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